Thursday, July 2, 2020

Guachafita


“Se acabó la guachafita”, es una expresión que se oye comúnmente en Colombia, especialmente en la costa Caribe. La verdad yo nunca he visto la palabra “guachafita” en otro contexto que no se refiera acabarse. Nunca he escuchado “empezó la guachafita” o “vamos a hacer una guachafita”. Siempre se refiere a terminar una fiesta en tono autoritario.
“Guachafita” se documenta en Doña Bárbara, obra del venezolano Rómulo Gallegos (1929), también con el verbo “acabarse”. Es decir, históricamente la palabra “guachafita” parece referirse a un estado de desorden que se termina. Es la idea de una fiesta que resulta interrumpida por alguna imposición autoritaria.
            “Huachafita se documenta en Los cachorros (1967) del peruano Mario Vargas Llosa, y también se refiere a una fiesta. También el peruano Juan Apapucio Corrales (1908-1930) emplea “huachafa”, para referirse a una mujer que cantaba ciertas cosas en el desenfreno de una fiesta. Todo esto según la base de datos de la Real Academia, CORDE.
Según el diccionario de Joan de Corominas, la palabra “guacho” o “huacho” provienen del quechua “uáicha”. En la lengua indígena quechua significa “huérfano, indigente”, de donde proviene “guácharo”, que significa “llorón”. De ahí su relación con la acepción de “ruido, alboroto”.
Otra acepción de “huacho”, según el diccionario de la Real Academia, es “surco”, y proviene del quechua “huachu”. De ahí proviene el verbo “huachar”, que significa “arar la tierra”. Así que lo huachafo o guachafo puede provenir de lo ruidoso del arado.
Pero también está la palabra “guache”, que además de significar hombre patán y maltratador de las mujeres, se refiere a un instrumento “agitador”. Es una especie de maraca que se utiliza en la cumbia colombiana.
“Guache” también parece ser un quechuismo que aparece en 1608 en una descripción de Bolivia, y significaba cierta raíz medicinal: “Hay en este corregimiento una raiz que llaman los españoles contrayerba, pepita y resina de quiñaquiña, y una raiz que llaman guache; y alguna zarzaparrilla. La contrayerba es contra ponzoña; las pepitas y resina de quiñaquiña son para heridas y zahumerios, el guache para sacar frios, la Zarzaparrilla para sudar” (CORDE).
Yo creo que el asunto más bien va por este lado: tenemos un instrumento que se usa en la cumbia y esto coincide con el área caribeña. Pudo haber sido un término de origen caribe, no quechua. Pudo haber surgido más bien como un nombre onomatopéyico que se refiere al sonido guacho guach, guacho guach, que hace la maraca en el sonido de la cumbia.
Lo usa Tomás Carrasquilla en La marquesa de Yolombó tal vez refiriéndose al instrumento musical: “Yolombó sigue con sus hábitos, sus muchos vicios y sus pocas virtudes; pero los espíritus jocundos y retozones han huido de esos ámbitos: ni una copla ni un paso de baile ni un guache ni una vihuela”.
Y lo digo porque generalmente los quechuismos léxicos no pasan del suroccidente colombiano. Por ejemplo, “chuspa” que es un quechuismo, se usa hasta el Valle del Cauca y no sube más al norte. Lo mismo pasa con “zapallo”, también llega hasta el Valle del Cauca y no sube más. De ahí para el norte todo es “ahuyama” y llegue a México y verá que le tienen otro nombre.
En cambio, las palabras de origen caribe, como “maíz” o “canoa” sí tuvieron mucho éxito recorriendo todos los territorios latinoamericanos. Esto porque entraron muy temprano en el español de los conquistadores de las islas caribeñas, y de ahí se extendieron porque esos mismos conquistadores llegaron a otros ámbitos.
Claro, hay otros quechuismos que sí tuvieron mucho éxito como “coca” o “papa”.
Ahora mismo recordaba cuando el presidente Iván Duque tuvo una victoria militar contra un guerrillero que apodaban el Guacho. Resulta que llega Iván es el man y dice “Al Guacho se le acabó la guachafita”.
En este contexto, se apela al apodo “Guacho” y su relación de sonido con la palabra “guachafita”. Se centra una vez más en la forma, en la asociación de sonidos. La asociación Guacho-guachafita indica que la violencia es una especie de ruido, una forma sin significado, una especie de fiesta que realizan los enemigos del orden. El área de influencia de Guacho sí era el suroccidente colombiano, hacia Ecuador, así que su apodo a lo mejor sí estaba relacionado con ser huérfano o campesino

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