Thursday, August 31, 2017

Jarto o harto

Hay una palabra que se usa tal vez solo en Colombia con “j” inicial (fonema /h/): “jarto”. En español estándar es “harto”, es decir, no tiene consonante inicial. Significa “cansado” o “fastidiado”. Proviene del latín “fartus”, que significado “relleno” según Joan de Corominas. Parece un sentido metafórico del significado original que tenía en latín. Alguien que está cansado es porque está tan “lleno” de obligaciones que ya no puede soportarlas.
            El sonido “f” inicial del latín cambió a un sonido “j” (fonema /h/) en español medieval, que empezó a omitirse hacia el siglo XV en dialectos norteños de España. Esto llevó a la desaparición de /h/ inicial en español estándar, pero ha sobrevivido en palabras como “jediondo” (que huele mal) por /edióndo/. También sobrevivió en la escritura, por eso muchas palabras conservaron la escritura de la “h” inicial, como en “hediondo”, aunque no se pronuncie.
            Lo curioso es que en Colombia es terrible decir “jediondo”, pero es común decir “jarto”, cuando se trata exactamente del mismo fenómeno. Una extensión de este fenómeno es decir cosas como “juerza” o “juimos”, que se oyen muy mal, pero igual todo el mundo dice “eso tan jarto” o “qué jartera” sin problemas. Si alguien dijera /árto/ (=harto) o /artéra/ (=hartéra) , sonaría bastante pedante como ser soportado por su grupo de amigos.
            Otra cosa curiosa es que la gente dice “había hartos /ártos/ libros” por decir “había muchos libros” sin consonante inicial. Es decir, como sinónimo de “muchos” sí se usa la forma estándar, pero como sinónimo de “cansado” o “aburrido” se usa el sonido /h/ representado con “j”.

Sunday, August 20, 2017

Coso y cosa

La palabra “cosa” proviene del latín “causa”, donde “au” se transformó en “o”. Un significado secundario en latín era “asunto, cuestión”, y de este significado tomó en latín vulgar el significado de “cosa” como tal en el siglo IV, según afirma Joan de Corominas. En latín y en español es un sustantivo inanimado de género femenino, pero en español colombiano (hasta donde tengo noticia) ha tomado un género masculino: “el coso”. Tiene un significado un poco diferente de “cosa”.
Mientras que “cosa” se refiere a cualquier objeto del cual se omite el nombre por cualquier motivo, y puede referirse a objetos abstractos, el “coso” es un objeto del cual se omite el nombre porque se desconoce y siempre se refiere a objetos concretos. Así, por ejemplo, alguien puede decir: “Le digo una cosa”, donde “cosa” se refiere a todo lo que va a decir de manera global o abstracta, y sirve para anunciar lo que se va a decir sin decirlo.
“El coso”, por su parte, siempre es abstracto. Nunca vamos a escuchar decir “Vea, le digo un coso” o “El coso es que no podemos ir”, donde “coso” significa “asunto” o “cuestión”, algo intangible, una idea. Pero sí vamos a escuchar “Páseme ese coso que está ahí”, para referirse a algún objeto de la casa para el que no se tiene nombre. Y de ahí viene “el cosito” que puede ser sinónimo de “el cuchuflincito”.
En lenguaje técnico la palabra “cosa” es una “proforma” (véase el libro de Enrique Bernardés, Introducción a la lingüística del texto), es decir, un sustantivo que tiene una función similar a la del pronombre, esto es, reemplazar al nombre sin repetirlo. La palabra “coso” tiene una función más específica derivada de “cosa”.
En español los sustantivos inanimados no tienen cambio en el género. Por ejemplo, “el baño” no puede ser “la baña”, “el árbol” no puede ser “la árbola”, “el jardín” no puede ser “la jardina” y así sucesivamente. Hay sustantivos que varían en género según el dialecto, como “el computador” y “la computadora”, pero ambos significan lo mismo: no es que haya un computador hembra y un computador macho.
Pero hay unos cuantos sustantivos inanimados que cambian el significado total de la palabra. Es el caso de “el naranjo” y “la naranja”, donde “el naranjo” es el árbol y “la naranja” es el fruto. Sin embargo, este cambio de significado no implica que el árbol sea macho y la fruta sea hembra. A esta categoría pertenece la distinción entre “el coso” y “la cosa”.
La palabra “coso” derivada de “cosa” nada tiene que ver con otra palabra idéntica, “el coso”, para referirse al campo donde se lidia el toro. Este proviene de “cursus” y tiene su propia evolución. La palabra “coso” como contraparte masculina de “cosa” es una evolución posterior de la palabra “cosa”,