Tuesday, September 19, 2017

Asuntos qué/que tratar

Una duda común entre los hispanohablantes es si se escribe “asuntos que tratar” o “asuntos qué tratar”. No se preocupen: hasta la Real Academia tiene la misma duda.
En mi opinión, la palabra “qué” debe ir tildada porque funciona como pregunta indirecta. Por ejemplo, “‘¿Tenemos asuntos qué tratar?’, le pregunté” se puede transformar en “Le pregunté si teníamos asuntos qué tratar”. En este caso, el verbo “tener” indica posesión, porque los hablantes están en posesión abstracta de tales asuntos.
No se debe confundir con la perífrasis “tener que”, que significa obligación: “Tenemos que tratar unos asuntos” es diferente de “tenemos asuntos qué tratar”. La primera indica obligación, la segunda indica la posesión de tales asuntos. Lo mismo ocurre con “haber que”: en “hay asuntos qué tratar”, “hay” indica existencia y en “hay que tratar unos asuntos”, “hay que” indica obligación.
Ahora bien, existen contextos similares en los que se pierde la noción de pregunta indirecta. En el ejemplo “Tenemos/hay asuntos qué tratar” no existe la figura introductoria “le pregunto”, pero sigue operándola misma noción sintáctica aunque la semántica haya desdibujado el sentido de pregunta.
En el Diccionario Panhispánico de dudas, es posible encontrar información contradictoria. En la entrada “qué”, dice:
“Este pronombre puede introducir oraciones interrogativas indirectas con verbo en infinitivo y dependientes de los verbos tener y haber: «—¿A qué te dedicas, Juanito? [...] —Hace seis meses que me arruiné en el campo, y no tengo qué hacer» (Araya Luna [Chile 1982]); «No había qué comer, para variar, pero teníamos dignidad» (Valdés Vida [Cuba 1996] 119). Este uso no ha de confundirse con las perífrasis verbales haber que o tener que seguidas de infinitivo, que expresan necesidad u obligación, en las que que es conjunción átona que debe escribirse sin tilde (→ que, 2.14): «No tienes que hacer nada» (Pedrero Invierno [Esp. 1989]); «A él no le gustaba la tragonería, pero había que comer» (GaBadell Funeral [Esp. 1975]). (qué)
Sin embargo, en la entrada “a”, donde discute si se puede usar “asuntos a tratar”, escribe lo siguiente:
Si la preposición a admite su sustitución por las preposiciones por o para, o el relativo que, sin que sea necesario cambiar la estructura de la construcción y sin que cambie el significado, debe desecharse la construcción galicada: Tenemos dos asuntos a tratar (mejor Tenemos dos asuntos que tratar); No hay más asuntos a discutir (mejor No hay más asuntos que/por/para discutir). (a)
Es decir, el mismo diccionario está cometiendo una falta de ortografía y contraviniendo su propia regla.
            Según el área de consultas del RAE, en pregunta y exclamación indirecta se debe usar la tilde: “Ya verás qué bien lo pasamos”. Pero hay ocasiones en las que se permite tanto con tilde como sin tilde:
Esta doble posibilidad se da cuando los relativos introducen subordinadas relativas sin antecedente expreso, siempre que el antecedente implícito sea indefinido y tenga carácter inespecífico (una persona, alguien, algo, algún lugar, nadie, nada, etc.). Esto ocurre cuando la oración de relativo sin antecedente depende de verbos como haber, tener, buscar, encontrar, necesitar, etc., que admiten complementos indefinidos de carácter inespecífico. En estos casos es aceptable escribir el relativo tanto con tilde, reflejando la pronunciación tónica, como sin ella, representando la pronunciación átona.
            El problema es que no hay con qué/que alimentar a tanta gente.
Ya ha encontrado quién/quien le quiera y no necesita nada más.
                        Buscó dónde/donde sentarse, pero no había asientos libres.
                        No tenía cómo/como defenderse de las acusaciones. (consultas)
Lo que yo interpreto de esta afirmación, para ponerla en términos más sencillos, es que solo cuando la pregunta indirecta está explícita en el contexto será obligatorio el uso de la tilde. No estoy de acuerdo con esto, pero tampoco me voy a poner de más papista del papa a contradecir la contradicción de la Academia. De hecho, la busqué en Google Books y sí, todo el mundo escribe “asuntos que tratar”, como el mismo escritor del diccionario contradiciendo su propia norma.
Yo la escribiré con tilde donde me suene el acento. A lo mejor la Academia en sus estudios ha encontrado que ya la gente no produce un acento prosódico ahí, pero me gustaría ver cómo se midió ese aspecto.
Me pesa es el esfuerzo que pasé corrigiendo a mis estudiantes por esto. No vuelvo a corregir a nadie por esto, la vida se hace más sencilla así.

Saturday, September 16, 2017

"Acentos" (=dialectos) de Colombia

En otra entrada se ha explicado cuál es la manera científica de clasificar los “acentos”, que se denominan técnicamente “dialectos” o formas de hablar de una región determinada (más información aquí). ¿Cuáles son los dialectos en Colombia?
Esa fue la pregunta que se hicieron los investigadores del Instituto Caro y Cuervo a mediados del siglo XX. Ellos diseñaron un proyecto de investigación que consistía en viajar a todos los pueblos posibles de Colombia para recolectar información sobre la forma como hablaban en cada pueblo. Después de esto, introducirían la información en una base de datos que llevaría a la elaboración de mapas lingüísticos. El resultado fue una obra monumental llamada Atlas Lingüístico Etnográfico de Colombia.
Antes de empezar el proyecto, uno de los investigadores líderes, llamado Luis Flores (vea texto aquí), propuso una hipótesis de los posibles dialectos de Colombia. Los dialectos son los siguientes:
1) Dialecto caribeño: conocido en Colombia como “acento costeño”, incluye todos los departamentos de la costa Caribe.
2) El antioqueño: conocido en Colombia como “paisa”, incluye el área noroccidental andina. Es un área que tiene como eje central el área andina de Antioquia (excluye el área costera de Antioquia) y se extiende hacia el sur más o menos hasta el norte del Valle.
4) El cundiboyacense: incluye el área nororiental de la región andina, los departamentos de Cundinamarca y Boyacá. Algunos denominan “rolo” a la variedad más representativa de este dialecto, que es el de Bogotá, la capital colombiana.
3) El santandereano: es el norte de la región andina colombiana, con los departamentos de Santander del Norte y Santander del Sur.
4) El huilense-tolimense: en general, se puede decir que es la región central andina, con los departamentos de Huila y Tolima.
5) El caucano-valluno: es el área suroccidental de la región andina, excluyendo la frontera con Ecuador. Incluye la parte andina de los departamentos del Valle y el Cauca.
6) El andino-sureño: es la región andina más próxima a Ecuador, incluye principalmente el área andina de Nariño y parte del Putumayo.
7) El pacífico: todo el departamento del Chocó es parte de esta área, que también incluye la zona costera de Valle, Cauca y Nariño.
8) El llanero: es un área muy diversa que reúne los departamentos de los Llanos orientales, como Meta, Arauca, Casanare y Vichada.
           
            Esta división no hace justicia a la gran diversidad lingüística que puede existir dentro de cada dialecto. Pueden existir grandes diferencias entre los hablantes caribeños, o entre una persona de Cundinamarca y otra de Boyacá. Alguien puede decir que el Huila y el Tolima tienen acentos diferentes. Sin embargo, sí existen características comunes a cada uno de estos dialectos. Aunque un paisa de Antioquia hable diferente de un paisa de Caldas, existen características similares que los hacen “paisas”. Aunque un guajiro y un cordobés tengan diferencias, su forma de habla tiene elementos comunes que los hacen indistinguiblemente caribeños.
            De hecho, los investigadores del Caro y Cuervo decidieron que ninguna clasificación hacía justicia a la gran diversidad dialectal en Colombia. Cada palabra, por ejemplo, trae su propia clasificación según los lugares donde se use. Por ejemplo, por el uso de “vos”, el dialecto paisa y el caucano-valluno son un solo dialecto. Por el uso de “j” en vez de “s” en palabras como “mosca”, que se dice “mojca”, el dialecto Pacífico y el del Caribe son un solo dialecto. Y así cada palabra, sonido y elemento lingüístico traería su propia clasificación. De esta manera, los dialectos serían infinitos.
            Yo creo que una clasificación al infinito no sirve de nada para conocer la realidad. Siempre la realidad es más compleja de lo que pensamos, pero decir que es inclasificable no nos ayuda a conocer más. Considero que esta clasificación inicial que hizo Luis Flores es la más útil para poder hablar de la lengua en Colombia. 

Saturday, September 9, 2017

Jalar o halar

Hay una palabra que se usa en Colombia, pero también en toda Hispanoamérica y es “jalar”. Esta es sinónimo de “halar”, y ambas aparecen aceptadas por la Real Academia sin restricción geográfica. En Colombia, ambas significan “tirar hacia sí de algo”, como jalar una cuerda o jalar una puerta para abrirla.
El significado de “jalar” en Hispanoamérica es bastante amplio comparado con su etimología: “halar” significa tirar de una lona de un barco o un remo. Es decir, su significado proviene del léxico marinero.
Según Corominas, “halar” fue introducida en el siglo XVI por la lengua francesa. En América, siendo una palabra de jerga marinera, se extendió al uso común y amplió su significado. Esto es comprensible cuando pensamos que los primeros colonizadores de América fueron marineros, y en ciertas regiones como el Caribe o las costas había muchos marineros que introdujeron sus palabras.