Tuesday, May 15, 2018

3%


Publicado en El País, 13 de mayo, 2018

¿Alguna vez ha tenido una entrevista de trabajo o de admisión? ¿No le ha pasado que usted repite en su cabeza mil veces sus propias palabras, autorecriminándose por algo que dijo mal? ¿Quedó de segundo en un proceso de selección entre 100 o más competidores? ¿O consiguió un trabajo que ahora aborrece?
¿Y cuántas veces ha intentado usted hacer prosperar su propio negocio? ¿No tiene que enfrentar dificultades diarias que le impiden sobresalir entre otros muchos competidores? ¿De quién es la culpa? ¿De usted, por no ser suficientemente emprendedor?
            Si alguna vez se ha sentido abatido por situaciones como estas, le recomiendo que se vea la serie de Netflix “3%”. Es una serie de ciencia ficción brasilera que realiza una crítica profunda sobre el mito de la igualdad de oportunidades.
            La serie plantea que todo el continente es un gran tugurio, o una “favela” como en Río de Janeiro. Toda la gente vive en la miseria. Esto contrasta con un lugar ideal, una isla llamada Maralto, donde un pequeñísimo porcentaje de la población vive en la opulencia. Todos los años se hace un proceso de selección entre los jóvenes que han cumplido 20 años. Solo el 3% de los candidatos pasarían a vivir en Maralto.
            La serie se enfoca en cuatro jóvenes que se someten al Proceso: Michelle, Rafael, Joana y Fernando. Los dos primeros son infiltrados de la Causa, una comunidad secreta que busca acabar con el Proceso. La primera temporada (2016) muestra las pruebas que deben ir superando para pasar el Proceso #104, aunque no todos los protagonistas lo consiguen. La segunda temporada, estrenada el 27 de abril, satisface nuestra curiosidad y nos muestra cómo es Maralto por dentro. Pero la Causa planea destruir el Proceso pocos días antes de la siguiente versión, #105.
Para mostrar que son merecedores de vivir en Maralto, los jóvenes deben pasar una serie de pruebas que evocan un reality show, o las dichosas pruebas psicotécnicas para acceder a un puesto de trabajo. Las directivas del Proceso observan lo que ocurre a través de cámaras y van conversando sobre quiénes tienen “potencial”.
            El director del Proceso, llamado Ezequiel, repite incansablemente una frase que suena a literatura de superación: “usted es el creador de su propio mérito”. Y es verdad: las pruebas no dependen de la habilidad física de la persona, ni siquiera de su apariencia o género.
Hombres y mujeres, sean blancos o afrodescendientes, pasan las pruebas y tienen la misma oportunidad. No existe aparentemente el acoso sexual. Incluso, Fernando, quien tiene una discapacidad física, logra llegar lejos en el Proceso. Tampoco importa ser de buena familia, como le ocurre a otro personaje llamado Marco, cuyos ancestros han pasado el Proceso; esto no le da ventaja.
            Ni siquiera la ética le da ventajas a nadie, todo lo contrario. Solo el más individualista, competitivo, tramposo e hipócrita será capaz de llegar lejos en el Proceso. A nadie descalifican por hacer trampa.
En el Proceso existe realmente la igualdad de oportunidades. Pero la sola cifra de 3% es tan reducida y arbitraria que tal igualdad no sirve de nada. Si el sistema en sí mismo es excluyente, ¿de qué sirve la igualdad? Como si fuera poco, se le endilga al excluido la culpa de no ser capaz de entrar a la posición de privilegio.
El Proceso alimenta la ilusión de una vida mejor para que las personas se sometan por voluntad propia. La persona no culpará al sistema, sino a sí mismo, de su vida miserable. Así mantienen el control sobre el grueso de la población.
La eficiencia del sistema, no obstante, tiene sus fisuras. No es suficiente con alimentar ese discurso del mérito y que la gente se lo crea para mantener el privilegio del 3%. La Causa puede llegar a hacerle mucho daño. Por esta razón, el Proceso ha militarizado el Continente, buscando por todos lados agentes de la Causa, usando métodos violentos.
Esto es clara alegoría de la militarización de las favelas que ha ocurrido en Río de Janeiro. La policía militar ha estado involucrada en casos de tortura y desaparición, sin que se solucione definitivamente el problema del narcotráfico. Y solamente demuestra que el sistema no puede sostenerse solo: hay que acudir a la represión.
Otra fisura está en el tipo de gente que entra a Maralto. Imagínese a la persona más egoísta, tramposa e hipócrita que haya conocido en su vida. Luego imagine una isla poblada por solo personas así. Así como Maralto, sería un infierno vivir allí, aunque tuviera todas las comodidades del mundo.
Y lo más importante: los infiltrados de la Causa. Son idealistas y generosos, pero tienen ese componente simbólico que les da la fuerza interior para llegar lejos en el Proceso, incluso para hacer trampa y manejarse con hipocresía. Aunque tengan que dejar a un lado su ideología, su adhesión a la Causa podría manifestarse en cualquier momento.
Pues bien, estas fisuras representan el sistema que se autodestruye poco a poco desde adentro. Es un sistema que está destinado a fracasar, aunque en apariencia todo se mantenga normal.
“3%” le enseñará que no es culpa suya estar pobre, desempleado o quebrado, o ser infeliz en una posición de privilegio rodeado de pirañas.

Sunday, May 13, 2018

Mecato


Yo soy de Cali, Colombia, y cuando fui a estudiar a Bogotá alguna vez dije con toda naturalidad la palabra “mecato” entre mis compañeros de clase y nadie me entendió. “Mecato” es merienda, comida ligera que se come entre comidas, generalmente referido a la comida tradicional de la región suroccidental como el manjar blanco, las cucas, el chontaduro, el pandebono, el dulce de guayaba, el champús o el cholado. Suficiente para seguir hablando de estas palabras en otros artículos.
Me percaté entonces de que era una palabra muy restringida regionalmente. El diccionario de la Real Academia la registra como colombianismo, aunque parece restringida a la región suroccidental. Albalucía Ángel, en Estaba la pájara pinta (1975), la usa, y ella es de Pereira (un poco más al norte de Cali). Sin embargo, Leonardo Tascón no la registra en su diccionario de vallecaucanismos (1971).
El origen de la palabra es totalmente incierto. Podría estar relacionado con “mecate”, una palabra de origen náhuatl que significa cordel de cabuya. Podríamos pensar: tal vez se refiere a ciertos dulces o comidas que vienen atados con cordel de cabuya, como el dulce de guayaba, envuelto en hojas de maíz o qué será. Con este sentido aparece la palabra “mecate” en 1590 en un documento de Guatemala, según el CORDE. Pero no tenemos datos para corroborar esta idea.
Si este fuera su origen, debería conocerse en México o en Centroamérica, en áreas de influencia. Además, sería más antigua, pero el hecho de que Tascón no la registre me lleva a pensar que es una palabra de introducción reciente.
Una ayuda para resolver este misterio es recordar si nuestros abuelos la usaban. ¿Se la escuchó a sus abuelos? ¿Cuándo la escuchó por primera vez? ¿En qué contexto? ¿Mecato es cualquier comida ligera, o se refiere solo a la comida tradicional? Escríbame a mi email para que me cuente.

Friday, April 27, 2018

Tuteo debate presidencial

De tú a tú: ¿qué significa el uso de tú en el debate presidencial?

Publicado en El País (Gaceta Dominical), abril 14, 2018

En el debate presidencial en Barranquilla, el pasado 5 de abril, el candidato Iván Duque se molestó porque De la Calle lo trató de . Presenciamos aquí el choque de dos sistemas semánticos en el uso de , el sistema moderno que usó De la Calle, y el sistema medieval, como interpretó Duque y ocasionó su molestia. Aquí explicaré el origen de ambos sistemas.
            Primero, Humberto de la Calle se sonríe y dice: “mi estimado Iván, ¿por qué no me defines cuál es la idea que tú tienes de los derechos de las personas? Por ejemplo, ¿tú realmente piensas acabar con la Corte Constitucional?”.
Iván Duque contesta: “Gracias por la tuteada. Lo que te quiero decir es que yo respeto la Constitución. Y la Constitución que TÚ ayudaste a construir tiene un artículo, que es el artículo 42, que tiene TÚ definición de familia, cuando TÚ fuiste ministro de Gobierno, de TÚ constituyente, de TÚ gobierno. Entonces si TÚ la quieres modificar, sabes cuál es el camino”.
La mayúscula indica un mayor énfasis en el tono y la intensidad en el uso del por parte de Duque, según la transcripción de Maria Antonia Pardo, quien planteó la discusión en un post de Facebook.
El “gracias por la tuteada” es una ironía, pues en realidad Duque no está mostrando agradecimiento por recibir tuteo, sino que está resaltando que tal vez fue inapropiado por parte De la Calle tutearlo. En vez de contestar la pregunta, menciona el artículo 42 de la Constitución, que hace referencia a la conformación de la familia por un hombre y una mujer.
De la Calle usa el tuteo según el sistema moderno de que sirve para referirse a un igual, expresar cercanía social y reducir las distancias sociales. Duque se ofende porque interpreta este tuteo según el sistema medieval, en el que se usa para referirse a una persona de estatus inferior, especialmente alguien más joven o soltero.
En su tesis doctoral, Karen Primorac encuentra que en la edad media el se usa para dirigirse a personas que no están casadas, que suelen ser más jóvenes. En el sistema de valores medieval el matrimonio es una institución de ascenso social. En la edad media también se usa para dirigirse a judíos o árabes, pues en esos tiempos la religión judía y la musulmana son consideradas un desprestigio por parte de los honorables cristianos.
En la edad media, el pronombre de respeto es vos, aunque este también se usaba para dirigirse a alguien de igual estatus. Por eso los reyes se trataban entre sí de vos. Pero un vasallo hablando a su señor usaría igualmente el vos. En ese tiempo no existía el usted.
En el siglo XV (finales de la edad media) empieza a aparecer vuestra merced como forma de respeto. Los hablantes lo usan con tanta frecuencia que ya ni lo dicen completo, sino que producen acortamientos como vuesasted, vuested y de ahí surge usted.
Para el siglo XVII, ya vos ha perdido por completo su connotación de respeto, incluso se empieza a considerar irrespetuoso. Entonces, al menos en España, ya no puede usarse vos ni siquiera entre iguales, porque se toma como una ofensa. ¿Qué pronombre queda para hablar con alguien de igual estatus? Pues el .
En España, pues, desaparece el vos por completo, y queda solo el para expresar confianza, igualdad, amistad... En América, los colonizadores españoles que habían llegado en el siglo XVI traen una mezcla del sistema medieval y el naciente sistema moderno de . El de inferioridad de origen medieval sigue en boga junto con el de igualdad que siguen trayendo los posteriores inmigrantes españoles.
Además de esto, los españoles que llegan en el siglo XVI implantan el uso de vos que se arraiga en regiones como Antioquia y el Valle del Cauca, en Colombia, y también en Argentina o Centroamérica. Mientras los españoles de la Península dejan de usar el vos, en América lo siguieron usando y propiciaron una continuidad histórica que llega hasta nuestros días.
Pues bien, De la Calle buscaba realizar una pregunta incómoda en un tono suavizado, como alguien que habla con su colega sobre un asunto de interés común. Mejor dicho, hablando de tú a tú. Cuando Duque se siente insultado por el tuteo, simplemente está aludiendo a un sistema medieval del uso de .
Para Duque es muy importante resaltar que no es una persona joven, pues una crítica que se le hace es su inexperiencia. Por eso, sobreinterpreta el tuteo que recibe en esta perspectiva. Responde con un tuteo enfático que, desde el sistema medieval, estaría implicando que él se posiciona como superior a De la Calle, proyectándose como el futuro presidente.
En todo caso, vemos que en este detalle del lenguaje están las instituciones que cada candidato defiende. Duque encarna un sistema medieval precapitalista, con instituciones como el latifundio, el vasallaje y el modelo de familia tradicional. Por esto, recalca el artículo 42 de la Constitución.
De la Calle, por su parte, se inscribe en un escenario más moderno, de desarrollo social y con instituciones modernas como el estado social de derecho. Por eso, recalca el tema de los derechos humanos.
¿Cuál será la estrategia más efectiva? Ninguna. Todo depende del votante. Si el votante se identifica más con el sistema medieval, seguro que la estrategia de Duque resulta más efectiva.

Sunday, February 18, 2018

Stranger Things


Publicado en El País de Cali, Gaceta Dominical, 29 de enero de 2018

La serie norteamericana de Netflix Stranger Things plantea la existencia de una dimensión alternativa donde habitan los monstruos más terroríficos. Estos desestabilizan la tranquilidad de un pequeño de Indiana llamado Hawkins, durante el año de 1983.
Los protagonistas son cuatro niños, amantes de la ciencia y la fantasía, llamados Will, Mike, Dustin y Lucas. En la primera temporada (2016), la historia gira en torno a la desaparición de Will, el más tímido del grupo, quien además ha experimentado recientemente el abandono del padre. En la segunda temporada (2017), por su parte, Will es perseguido por esos seres de la dimensión alternativa: el “mundo al revés”.
Los protagonistas se encuentran con una niña llamada Eleven, “once” en inglés, pues trae inscrito este código de laboratorio. Ella no solo tiene poderes telekinéticos, sino que ha logrado dominar el arte de entrar y salir del mundo al revés.
A primera vista, pues, parece una historia de monstruos y listo, pero las interpretaciones que admite son mucho más profundas. Por un lado, se puede realizar una lectura psicológica, y por otro, una lectura política.
Comencemos por lo psicológico, tomando solo el ejemplo más representativo: el caso de Will. La historia es una alegoría del drama interior que sufre Will por el divorcio de los padres y el abandono del padre.
El Demagorgon, ese monstruo terrible que se lo quiere comer, es una manifestación del padre que lo ha abandonado. El mundo al revés a donde Will permanece atrapado es un símbolo del drama interior: todo por fuera parece bonito y colorido, pero por dentro ese mismo espacio y tiempo es oscuro y decaído, lleno de telarañas, solitario y terrorífico.
Y lo digo porque he escuchado a personas que han sufrido el divorcio de sus padres cuando estaban niños. Estas personas dicen que de niños se sentían invisibles, como si no existieran a pesar de estar presentes. Los padres parecen tan absortos en sus peleas que descuidan al niño y lo hacen sentir invisible. Se olvidan de ese tercero que sufre.
Es lo que le pasa a Will: ha desaparecido, es invisible a la vista de todos, pero sigue ahí en ese mismo espacio y tiempo. Trata de comunicarse con la madre con signos diversos como las luces que titilan o la estática del teléfono, pero ella siente mucho miedo y se demora en lograr develar el signo.
En hogares de padres divorciados, los niños no pueden expresar adecuadamente su duelo y empiezan a enviar signos muy difíciles de interpretar. La incomunicación los sumerge más en su mundo interior, desolado como el mundo al revés. La madre está tan metida en su propio duelo, el de haber perdido al esposo, que no puede interpretar los signos.
Will necesita de una red social que le ayude a salir de ese estado de hundimiento: es lo que representan los amigos y el hermano de Will, así como el policía y los profesores. Muchas veces tan solo los amigos pueden ayudar a un hijo abandonado por el padre a superar el drama, pero las figuras de autoridad son cruciales en este proceso.
La manera como Will supera el duelo es mediante una interiorización de esa figura difusa del padre. Es lo que se simboliza a través del Demogorgon que lo persigue y penetra en su cuerpo. Sin embargo, como no puede darle una identidad definida a ese padre ausente, termina por sentirse poseído por el monstruo.
Una vez más, la red social le ayuda a expulsar al monstruo, y de esa manera el niño habrá llegado a definir su propia identidad.
Por su parte, la lectura política nos lleva al personaje de Eleven. Ella ha sido despojada de su hogar y sometida a crueles experimentos que le permiten desarrollar poderes telekinéticos. Es usada por agentes del gobierno norteamericano para espiar a los rusos en plena Guerra Fría, pues recordemos que la serie está ambientada en los ochentas.
Esto permite vislumbrar una crítica contra los excesos de Estados Unidos en la Guerra Fría bajo el pretexto de luchar contra los “comunistas”. En el laboratorio, además, se ha abierto accidentalmente la puerta al mundo al revés, y este amenaza a la población de Hawkins una vez los monstruos empiezan a invadir el terreno. No, el verdadero peligro no está afuera de Estados Unidos, está adentro.
En la serie se muestra que los agentes del gobierno también espían al ciudadano común y pueden escuchar cualquier conversación telefónica. Con el pretexto de la lucha contra los “comunistas”, se abre la puerta a la invasión de la privacidad de los personas.
Pero a los niños no los pueden escuchra. Ellos se comunican con wakies-talkies, que están fuera de la esfera de control del gobierno. Esta tecnología rudimentaria que empieza como un juego se termina convirtiendo en instrumento de resistencia. Así logran esconder a Eleven, quien termina luchando contra los mismos que la crearon. La convirtieron en un arma de espionaje que ahora se vuelca contra ellos.
Dejando estas lecturas a un lado, considero que el éxito de la serie se debe al proceso de creación de personajes. Cada uno de ellos tiene una complejidad que se desarrolla a lo largo de la historia. Son personajes tan entrañables a los que amamos sin excepción, y que nos hablan a lo más profundo de nuestro ser.

Persona y persono: Defensa del lenguaje incluyente


En español existen dos clases de género: el género semántico y el género morfológico. El género semántico es el que cambia según el significado, es decir, señala el sexo biológico: señor, señora; abogado, abogada. El segundo solo se refiere a una clase gramatical, y no tiene impacto en el significado: el baño siempre será masculino, no es que los baños sean hombres.
El género semántico generalmente se refiere a las personas y a ciertos animales: soltero, soltera; niño, niña; muchacho, muchacha; gato, gata; perro, perra. El género morfológico se refiere generalmente a entes inanimados, pues estos no tienen sexo biológico. Sin embargo, hay animales que solo tienen género morfológico: jirafa hembra y jirafa macho. Como en “la jirafa macho estaba sentada en un árbol”.
Y esto es lo importante aquí: hay referencias a seres humanos que solo tienen género morfológico: “él es una persona muy bella” o “ella es un ser humano muy bello”. “Persona” y “ser humano” solo tienen género morfológico. Esto porque se refiere a una cualidad abstracta de lo humano. Por eso, no tiene sentido decir “persono” o “ser humana”. Los que se burlan del lenguaje incluyente con estos ejemplos están muy equivocados.
Los géneros semántico y morfológico no se mezclan en la concordancia. Por ejemplo, sería muy extraño decir “había niños y juguetes muy bonitos” o “las niñas y las flores son muy suaves”.
A veces el cambio de género crea una nueva palabra. Es el caso de “naranja”, que es la fruta, y “naranjo”, que es el árbol. Aunque la palabra cambia por el género, el significado completo es diferente, no es simplemente de género. Por eso “naranja” y “naranjo” son en realidad palabas diferentes.
¿Qué pasa entonces con “todas y todos”? La Academia dice que “todos” es genérico, y los lingüistas aceptan que es así, pero yo no estoy de acuerdo con esto. Yo creo que “todos” es una palabra de género semántico, porque varía según el sexo biológico del grupo al que se refiere. Si fuera genérica, se diría “todos” a un grupo de solo mujeres.
En mi opinión, el problema no es que sea excluyente. El problema es que considera a las mujeres una clase especial de hombres cuando están en un grupo mixto. Es decir, las mujeres solas mantienen su condición de mujeres, pero cuando están con hombres deben ser mencionadas según el sexo biológico del hombre, como si fueran su apéndice, o su costilla, según el mito de creación.
Si usamos “todas” ante un grupo mixto que incluye hombres, ¿qué reacción tienen los hombres? Empiezan a hablar como gays, mofándose de la situación. No es que se sientan excluidos, sino que se sienten tratados como mujeres. Por eso es verdad que, en lo posible, debemos demandar el “todos y todas”, aunque en ciertas circunstancias no se permite.
En grupos mixtos de género morfológico prevalece el plural masculino, pero este es un objeto meramente morfológico. Cuando decimos “el baño y la cocina están limpios”, no estamos siendo discriminatorios con la cocina porque es un objeto. Pero si decimos: “el niño y la niña son muy tiernos”, estamos tratando a las personas como objetos gramaticales. Si decimos “todos” para incluir mujeres, estamos asumiendo falsamente que las personas son seres sin sexo, sin significado, como el baño y la cocina.
Otra clasificación del género es entre género explícito y género implícito. El género explícito es cuando la palabra masculina termina en “o” y la palabra femenina termina en “a”. La palabra “casa” es femenina, y tiene género explícito, porque termina en “a” y es femenina; la palabra “baño” termina en “o” y es masculina, por eso tiene género explícito.
Palabras referidas a profesiones se han usado tanto en femenino como en masculino, como abogado y abogada, médico y médica, ingeniero o ingeniera. Por fuerza del uso, se deben considerar de género explícito, y debemos demandar el uso del femenino. Ahora bien, hay palabras como “piloto”, que parecen todavía tener género implícito: “ella es piloto”, no “pilota”.
Las palabras referidas a profesiones que terminan en “o”, no obstante, siempre admitirán un cambio a “a” para la referencia al femenino, aunque en principio suenen raro. Basta que nos acostumbremos a ellas para que empiecen a sonar normal. Las palabras referidas a una cualidad abstracta del individuo, como “testigo” o “ser humano” pueden considerarse de género implícito, por lo tanto no es discriminatorio decir “la testigo”, como no lo es decir “el artista”, aunque termine en “a”.
El género implícito es todos los demás casos, es decir, género femenino que no termine en “a”. Incluye generalmente palabras terminadas en “e”. Una palabra como “calle” es femenina, pero “cofre” es masculina, aunque ambas terminan en “e”. También hay palabras terminadas en “a” que son masculinas como “el problema” o palabras terminadas en “o” que son femeninas como “la mano”.
Palabras terminadas en “e” como “jefe” o “presidente”, pues, pueden aplicarse tanto al femenino como masculino, al igual que “estudiante”, “gerente”, “sacerdote”. De hecho, el feminismo reclama que la Iglesia católica tenga “mujeres sacerdotes” y no “sacerdotas”. Está la palabra “juez” que sirve para hombre y mujer, pues tiene morfología implícita.
Hay nombres de profesiones terminados en “ista” que son de morfología implícita, porque aplican tanto para el masculino para el femenino. Y están también profesiones terminadas en “a” como “pediatra” que aplican tanto para mujeres como para hombres, como “el pediatra” o “la pediatra”. Y palabras terminadas en “o” que aplican para ambos sexos: “el testigo” o “la testigo”.
¿Por qué, entonces, demandar “presidenta”? Porque cuando decimos “presidente” nos hacemos la imagen mental de un hombre, pero cuando decimos “estudiante”, la imagen mental puede ser de hombre y de mujer. Entonces “presidenta” se basa en aceptar el prejuicio de que los presidentes son hombres. De alguna manera, decir “presidenta” sería discriminatorio, pero hay otra forma de verlo
¿Por qué demandar “jefa”, “presidenta” y “jueza”, pero no “docenta”, “estudianta” o “dementa”?
La otra vez alguien decía que porque “presidente” es el “ente” y nos interesan palabras que se refieren a lo fundamental, que es el ente. Esto no es verdad. La terminación “ente” proviene del latín “entis” que significa “el o la que hace”. El “ente” es el verbo ser con esta terminación, como quien realiza la acción de “ser”.
¿Por qué demandar “jefa”, “presidenta” y “jueza”, pero no “docenta”, “estudianta” o “dementa”?
Simplemente por tradición. Es decir, “jefa”, “presidente” y “jueza” tienen una larga tradición de uso desde antiguo, pero no así “docenta”, “estudianta” o “dementa”.
Encontramos “jueza” y “jefa” desde 1852; “jueza” con seis casos y “jefa” con 20 casos; ¡“presidenta” nada menos que desde 1448, con 105 casos! “Generala” aparece desde 1764, y tiene 125 casos. Esto según la base de datos histórica de la Real Academia.
Tradicionalmente “jefa” se decía irónicamente a la esposa regañona, mientras que “jueza” era la esposa del juez, o “generala” también se le decía a una mujer mandona o a la esposa del general. Pues bien, estas palabras adquirieron género explícito en un sentido despectivo, y ahora la Academia acepta la forma femenina.
“Estudianta” tiene un caso en 1899 y uno en 1940, ambos en sentido irónico, pero aún así muy pocos como para haber prosperado entre los hablantes. De hecho, la Academia acepta “asistenta”, pues tiene 57 casos desde 1840. Ejemplo de su sentido despectivo está el uso de “asistonta”.
Estos usos irónicos o despectivos del femenino en palabras neutrales suelen atribuirse a cargos de poder. Esto por cuanto siempre se desdeña de la mujer que tiene poder como poco femenina y hasta caricaturesca.
Mucho cuidado con esto: lo que hace el feminismo es resignificar estas palabras que se usaban en sentido despectivo. No es que estemos demandando el uso del femenino en todas las palabras para resaltar el femenino. Si así fuera, tendríamos que exigir “dementa”, “inteligente”, “ignoranta” o “representanta” y así ponerle género a todas las palabras terminadas en “e”. Incluso, tendríamos que decir “persona” y “persono”, “artista” y “artisto”, “colega” y “colego”.
No, no es que estemos demandando ponerle género a todo para resaltar a la mujer. Lo que se busca es resignificar palabras viejas que ya tenían un femenino innecesario y despectivo, para darles un sentido positivo. Y resignificar tiene un poder inimaginable. Se retoman palabras como “jefa” que tenían sentidos despectivos y se les da un sentido de respeto. Así, se le quita poder semántico al sentido despectivo que tenía.
Es decir, el uso feminista de “presidenta” no se debe a la necesidad de resaltar el femenino. No. Se debe a la necesidad de reusar un femenino tradicionalmente despectivo para resignificarlo. En palabras que no se refieren a cargos de poder, la tradición no ha puesto el femenino. Solo se ridiculiza a la mujer en cargos de poder, no en situaciones como “demente” o “dementa”.
Es como lo que pasa en inglés, que “bitch” significaba “perra, puta”, pero hoy se refiere a una mujer que no se deja de nadie, de mucho carácter. Y muchas mujeres dicen con orgullo: “I’m bitchy” (soy perrona, putona).
Pero no tengo solución para el problema de “todos y todas”. Acepto que es machista, pero en muchas ocasiones resulta demasiado engorroso reiterarlo. Es que la lengua es machista porque obedece a una tradición patriarcal, y ante eso no hay mucho que pueda hacerse. Lo que sí podemos hacer es usar de vez en cuando el “todas” con tono irónico para incluir a los hombres. Y cuando es evidente que nos referimos a una mayoría de mujeres, usemos el “todas”. De esa manera, empezamos a resignificar el género semántico en español.

Thursday, February 1, 2018

Zurullo

Mi suegra me recomendó escribir sobre la palabra “zurullo”, que usaba mucho su madre, y se refiere a un bultico en la ropa que nos incomoda, como un doblez o un turupe. Me gustó mucho porque encontré la palabra para lo que no me deja dormir. Esos turupes o dobleces en la ropa me molestan mucho y tengo que estarlos estirando cada vez que me volteo.
            El significado que trae el diccionario de la Academia es “pedazo rollizo de materia blanda”, que en el caso de mi suegra se especializa en la tela. Busqué la etimología y en realidad no se sabe de dónde proviene. Ni la Academia ni Corominas saben. Pero Corominas plantea una hipótesis, ya que existen otras variantes de esta palabra: “cerallo”, “zuruco”, “zorete”, “cerote”.
            Se trata de una mezcla entre la palabra “cera” y “gurullo”. De hecho, “gurullo” significa “pella de la lana, masa, engrudo”, y buscamos “pella” y significa “masa que se une y aprieta, regularmente en forma redonda”. Nos encontramos aquí con una definición circular, un error lexicográfico: el significado es “pella de la masa” y “pella” se define como “masa”. En todo caso, “gurullo” como masa en la tela se relaciona perfectamente con “zurullo”.
            La “z” o “c”, que es el mismo sonido incluso en español peninsular, proviene de la influencia de “cera”. Y es cierto que la cera es materia blanda. Entonces “zurullo” proviene de considerar un cúmulo de masa blando como la cera, pequeño y engorroso para el coser, y en mi caso, para dormir.

Thursday, January 25, 2018

Rayo homosexualizador

La expresión “rayo homosexualizador” se usa para arodiar a las personas muy religiosas que creen la teoría de que existe una conspiración mundial para que todos nos volvamos homosexuales, y así evitar que la gente se reproduzca y acabar con la humanidad. Aunque algunos piensan que es para acabar con la raza blanca. Es un misterio cómo surgió esta expresión, pero parece que se la inventaron comediantes en México.
Aparece en un video subido a Youtube el 23 de febrero de 2017, por Imagen Noticias, quienes dicen de manera jocosa que los nazis desarrollaron una tecnología de control mental para homosexualizar a los heterosexuales. Los suecos y noruegos perfeccionaron el programa y se lo dieron a los homosexuales para propagar su “ideología”. Los comediantes se ponen un casco vikingo, juntan los cuernos y hacen el sonido de un rayo. Entonces empiezan a mostrar imágenes de famosos que salieron del closet, como si “de repente” se hubieran homosexualizado.
Juega con el prejuicio que tienen ciertas personas de que la orientación sexual es un aspecto que se puede cambiar. Como si los que salieron de closet se hubieran convertido en homosexuales de repente. No. Lo fueron siempre.
En Colombia esta expresión adquirió un gran empuje en 2017 debido a una intensa polémica que se formó en torno a los derechos de la comunidad LGTBI.
            Un joven llamado Sergio Urrego se suicidó en Bogotá el 4 de agosto de 2014 debido al rechazo que sentía en el colegio por ser homosexual. El 3 de agosto de 2015 la Corte Constitucional dictó sentencia en la que ordenaba al gobierno realizar pedagogía en contra de la discriminación escolar por orientación sexual (ver sentencia).
A raíz de esto, en 2016 el Ministerio de Educación, a través de la fundación Colombia Diversa, elaboró unas cartillas para uso obligatorio en los colegios, para inculcar respeto a los niños y jóvenes por las personas de sexualidades alternativas. Antes de que las cartillas salieran a la luz pública, comenzaron a circular noticias falsas de que contenían pornografía: hombres desnudos en la cama y otras imágenes (vea aquí).
Cuando las cartillas salieron, ya tenían un público predispuesto. Las cartillas contienen información muy conocida en los estudios culturales sobre teoría de género, según la cual existe una diferencia entre “sexo” y “género”. El “sexo” es una condición biológica, y el género es cultural. Así pues, según el “género” nadie nace hombre o mujer, sino que construye su sexualidad según patrones culturales.
Esto desató la furia de líderes religiosos y padres de familia. Tanto así que el 10 de agosto de 2016 se realizaron multitudinarias marchas en contra de la mal llamada “ideología de género”. Se pensaba que el Estado quería convertir en homosexuales a todos los niños y jóvenes. El hecho de que la ministra de educación, Gina Parody, fuera abiertamente homosexual, parecía ser indicio de ese poder homosexualizador.
Esto obligó al gobierno a echar para atrás la medida de las cartillas.
Pero la cosa no paró aquí. El 2 de octubre del mismo año se realizó un plebiscito en que la gente votaría Sí o No al acuerdo de paz con la guerrilla de las Farc. Parte de la propaganda negra en contra del acuerdo fue divulgar la noticia falsa de que el acuerdo de paz contenía “ideología de género”, e incluso la aprobación del aborto.
Muchos cristianos y católicos votaron que No al acuerdo de paz, pensando que el acuerdo ponía en el poder un Estado homosexual y homosexualizador. Como la ONU apoyó el acuerdo de paz, se decía que existía un plan mundial para convertir en homosexuales a todos los niños y jóvenes.
El “rayo homosexualizador” fue una manera de parodiar esa teoría conspiranoica. De hecho, el hijo del presidente de la república parodió esas ideas en un tweet: “Así es! También planeamos utilizar el rayo homosexualizador contra todos los colombianos, entregarle el país al castrochavismo/“far” y de paso conquistar el mundo!” (ver aquí).
Iván Gallo en Las2Orillas usó la expresión “rayo homosexualizador” para referirse a esta gran mentira (ver aquí).
La expresión se ve frecuentemente en redes sociales como respuesta a las personas que están en contra del acuerdo de paz. Mejor dicho, una manera muy colombiana de referirse jocosamente a la posverdad.