Thursday, June 29, 2017

Chévere

Publicado en El País

Una situación o persona “chévere” generalmente es divertida, entretenida y agradable: un “novio chévere”, como en el viejo programa de Jota Mario, es a la vez un novio guapo y de buen trato; un profesor “chévere” es más bien relajado. Un objeto “chévere”, además de bonito, transmite frescura y tranquilidad, y es propicio para el entretenimiento.
El tema de salsa “Que chévere” de Orlando Marín ensalza el buen ritmo para bailar de la dama a quien dedica la canción. Muchas veces la expresión “Chévere” significa “Estoy de acuerdo” a la hora de arreglar con alguien un plan futuro. También se usa su antónimo, “antichévere”, para designar una persona complicada que suele arruinar los planes de diversión de sus amigos.
Mi profesora de español nos prohibía decir “chévere” por considerarla una incorrección del español colombiano, pero cuando tratábamos de sustituirla por un sinónimo no encontrábamos una palabra que permitiera expresar tanta variedad de atributos.
            Dejé de creer falsamente que era un exotismo colombiano cuando se la escuché decir a varios cubanos. Se usa en todas las islas del Caribe, en todos los países centroamericanos y, por supuesto, en Venezuela. El diccionario de la Academia también lo documenta en Bolivia y Perú.
            El origen de “chévere”, según investigadores como José G. Moreno de Alba y Frago Gracia, se encuentra en las lenguas africanas. Al sumergirnos en la profundidad de su origen, parece más misterioso de lo que su gran extensión sugiere y su exploración nos lleva al campo de la música cubana.
El investigador Ned Sublette, en su libro Cuba and its music (Cuba y su música), atribuye su origen a la lengua efik, que se habla en el sureste de Nigeria. Esta se usó como lengua ritual de una sociedad secreta afrocubana llamada abakuá, en la Habana.
Según Ivor Miller, los españoles en Cuba organizaron a los esclavos por grupos étnicos para asegurar cierto control sobre el personal, pero lo que ocurrió fue todo lo contrario: al estar agrupados, los afrocubanos lograron fortalecer lazos culturales y crear estrategias de resistencia.
La sociedad abakuá se constituyó en 1836 como resultado de esta forma de agrupación. Se llamaban a sí mismos “la gente del leopardo”.
En la sociedad abakuá, “chévere” significaba “valiente, maravilloso, excelente”. La expresión “Ma’ chévere” era en principio un título honorífico para Mokongo, cierto dignatario nigeriano del reino de Calabar, en el sureste de Nigeria. Mokongo era reconocido por sus habilidades en el manejo de la espada contra sus enemigos y, por eso, el honorífico “chévere” se convirtió en un adjetivo que engloba cualidades positivas.
Los abakuá no solo tenían una lengua secreta, sino un conocimiento hermético que solo compartían entre sus miembros. Entre otras prácticas, los abakuá desarrollaron una música ritual que produjo ritmos como el guaguancó. Los bongos, de hecho, eran tambores rituales que usaban los abakuá en la producción de su música.
            La palabra “chévere” empezó a usarse fuera de la sociedad abakuá en la música afro-cubana. Entre sus primeras documentaciones en español se encuentra el tema titulado “Criolla carabalí” (1928) del Septeto Habanero, que dice lo siguiente: “Efí Abarakó yeneka Mokongo Machebere” (“El grupo Efí Abarakó son hermanos valientes”).
Todo esto lo conoció Ivor Miller por medio de entrevistas de campo que hizo a personas mayores que conservaban información sobre los abakuá por tradición oral.
Posteriormente su significado fue cambiando para designar un atributo positivo relacionado con lo divertido, agradable y entretenido. De esta manera, la palabra “chévere” parece haber entrado al resto del español hispanoamericano por influencia de la música cubana al popularizarse.
Existen otras hipótesis, como la que se cita en un texto de Fernando Iwasaki. De acuerdo con este autor, el filólogo cubano José Juan Arrom identificó el origen de la palabra en el siglo XVI. Un cortesano llamado Guillermo de Croy (1458-1521), señor de Chiévres, era conocido por su pomposidad y grandilocuencia. Según Arrom, “chévere” deriva de “Chiévres” por asociación con los atributos de este hombre y por derivación sonora.
No he podido corroborar una documentación tan antigua en mis fuentes históricas. No recuerdo haberles escuchado decir “chévere” a mis abuelos o a gente mayor, pero sí a mis padres. De hecho, Andrés Caicedo la usa en diferentes oportunidades en su literatura. Entonces, pudo haber entrado al español de Colombia en la década de 1960 por influencia de la salsa y los ritmos asociados.
Para seguir indagando, me gustaría que alguien que esté leyendo esto me contara si se lo ha escuchado decir a sus abuelos o personas mayores, o si conoce otras canciones cubanas donde se utilice. Escríbame a lenguaencolombia@gmail.com si tiene algún comentario al respecto.

Monday, June 19, 2017

"La RAE lo hizo otra vez"

Internet es una fuente inagotable de desinformación. Si lo es con cosas del idioma, ¿cómo puede ser con el resto? ¿Con todo? Haciéndonos ideas deformadas y falsas de la realidad día a día, a todas las personas.
            Lo digo por ese artículo que se titula “La RAE lo hizo otra vez”, con una foto de una estatua como griega con la mano en la cara, como si estuviera consternado por las palabras “incorrectas” que la RAE ha “aceptado”. Este artículo es a su vez copia de otro que se titula “20 palabras que la RAE ha incorporado al diccionario”.
            El que escribió este artículo ni se tomó la molestia de indagar CUÁNDO fueron incorporadas estas palabras.
            Veamos algunas:
            “Toballa”: incorporada en 1739.
            “Almóndiga”: incorporada en 1726.
            “Asín”: incorporada en 1770.
            “Descambiar”: incorporada en 1843.
            “Papahuevos”: incorporada en 1803.
            Y así no quise hacer más búsqueda para no ponerme como el griego de la estatua con tanta desinformación.
            Cuando el autor del dicho artículo dice: “A continuación recopilamos 20 palabras raras que la RAE ha incorporado al diccionario en los últimos años”, evidentemente se refiere a los últimos 300 años o tres siglos de historia.
            Autor anónimo: si apenas te diste cuenta que estas palabras existían en el diccionario, no quiere decir que apenas hayan sido aceptadas cuando te diste cuenta. El mundo no gira a tu alrededor.

Friday, June 2, 2017

¿Yerro o erro?

La Academia acepta “yerro” y “erro” (cometo un error), “yerras” y “erras”, “yerra” y “erra”, “yerran” y “erran”, en el presente de indicativo. En el presente de subjuntivo, acepta la forma con “y” y sin ella, como en “para que no yerres/erres”. Usar esta forma ya es extraño, pues el hablante prefiere decir la frase “cometer un error” o “equivocarse”. Pero si se quiere decir en una sola palabra, se puede empezar tanto con “y” como con “e”.
            Es curioso que la Academia acepte ambas formas, aún contra sus orígenes etimológicos y el uso culto. La palabra “errar” viene del latín “errare” que comenzaba con “e” breve. En latín existían dos formas de pronunciar las vocales: largas o breves. Esta pronunciación se conservó en italiano, pero se perdió en español. La “e” que se pronunciaba breve en latín y quedaba con acento, terminó formando un diptongo “ie” como en “cielo”, del latín “cellum”. En cambio, en “celeste” ya no tiene acento y entonces no se forma un diptongo, siendo “cieleste” imposible.
            Lo mismo pasaría con “errare”. En la conjugación infinitiva, el acento queda al final, como en “errár” (pongo la tilde para recalcar la sonoridad del acento), así que la “e” se queda siendo “e”. Pero cuando tiene el acento, como en “érro”, se transformó en “iérro” como pasó con todos los casos de “e” breve acentuada del latín. De ahí la forma “yerro”, donde la “i” a comienzo de palabra asume inmediatamente la cualidad de consonante, como pasa con “hierba” y “yerba”.
Según esto, cuando la Academia admite “erro”, “erras”… va contra la etimología. La forma que se acerca a su origen latino es “yerro”, “yerras”…
            Una búsqueda en las bases de datos de la Real Academia muestra que “yerro”, “yerras”… se usa con bastante más frecuencia que “erra”, “erras”… Es decir, cuando la Academia acepta “erra”, “erras”…, también va contra el uso.
            Esto es apenas uno de los ejemplos en los que se muestra la arbitrariedad de la Academia a la hora de aceptar o rechazar variantes. En este caso, la Academia ha sido bastante benevolente al aceptar ambas formas, lo cual le conviene al hablante interesado en conformarse a la regla académica. Sin embargo, ¿por qué no acepta “haiga” y “haya” al mismo tiempo? Bien podría hacerlo, no existe obstáculo, si acepta “yerro” y “erro”.

Achicopalado

“Achicopalado” es estar abatido, deprimido, triste o humillado, que se expresa en una postura del cuerpo encogida, y con tendencia al aislamiento y al silencio. Según la Academia, es expresión propia de México, El Salvador y Honduras. En México se tiene como un término de uso tradicional, coloquial y campesino. Se usa también en Colombia. Curiosamente también se lo hemos escuchado decir a una cubana, pero no se ha encontrado documentación más extensa. Parece desconocido en España y Argentina (véase forista Tacherie aquí).
            Según la Academia, “achicopalado” viene de “achicopalarse” o “achicarse”, que significa “volverse pequeño” y en su tercera acepción “humillarse”. Estar “achicado” es estar “humillado” y por extensión metafórica sentirse abatido, deprimido y triste. De ahí su asociación con una postura corporal en la que el individuo se percibe más pequeño de lo que usualmente es.
            “Achicar” proviene de “chico”, que se remonta al latín “ciccum” o cosa de poco valor. Por esta razón, “achicarse” es consecuente con “humillarse” o asignarse a sí mismo poco valor, con toda la negatividad emocional que esto implica. La adición de “palar” permite establecer una causa de tal humillación como de alguien que ha recibido “palos”, golpizas o contratiempos (véase etimología).
El término “achicarse” como “humillarse” ha debido entrar desde España con los primeros colonizadores de América. La adición de “palar” es lo más desconcertante en la historia de esta palabra. Mientras no exista documentación española, debemos considerarla una innovación hecha por hablantes de español en América, probablemente iniciada en México y extendida así a Centroamérica.  La documentación más antigua se encuentra en México en 1895, pero es probablemente mucho más antigua.
La ausencia de documentación obliga a hacer solo conjeturas sobre cómo llegó a Colombia. Es posible que hubiera llegado por medio del cine mexicano, especialmente Cantinflas (véase forista Mangato aquí). En tal caso, habría que explorar por qué Cantinflas lograría introducir esta palabra solo en Colombia. Habría que averiguar si logró introducir otras palabras mexicanas.
También habría que explorar mejor si es de uso común en Cuba. En tal caso, habría que considerar un origen más antiguo, tal vez en el siglo XVII, para que se extendiera al Caribe y a Colombia, y quién sabe a qué más lugares que se desconoce.
Muchas veces pasa que los hablantes del lugar se creen dueños exclusivos de un vocablo y después encuentran que en un lugar apartado se utiliza también. Eso parece ocurrir en México, aunque yo también creía que los colombianos éramos los únicos que la decíamos.

Sunday, May 21, 2017

Usted

El “usted” en Colombia tiene dos significados contradictorios: se usa para expresar respeto en ciertas ocasiones, pero en otras sirve para expresar confianza. Llamar de “usted” a los hijos, a la esposa o a un amigo cercano es una de las características más representativas del español colombiano. Los extranjeros que ven telenovelas y series colombianas ven como un exotismo colombiano el uso de “usted” hacia una persona de confianza. Es más frecuente en el español de la región andina, en contraposición al español del Caribe, donde prevalece el uso de “tú”.
            El pronombre “usted” de respeto proviene de “vuestra merced”, que surgió en el español del siglo XV en España. Recordemos que “vos” tenía un sentido de respeto en el español medieval, pero luego empieza a usarse también en situaciones de confianza hacia el siglo XV. Para evitar esta ambigüedad, los hablantes españoles crearon un compuesto de “vuestra”, el pronombre posesivo de “vos”, junto con “merced”, que significa “voluntad”.
            “Vuestra merced” es una manera de dirigirse a una persona de manera indirecta, pues es en realidad una tercera persona. No se refiere directamente a la persona, sino que se alude a su voluntad de atender lo que se le está diciendo. Esta “voluntad” de la persona es otra entidad lingüística.
            Poco a poco fueron introduciéndose otras formas de tercera persona. Al principio se decía “vuestra merced cantáis”, pero luego se fue introduciendo: “vuestra merced canta”. Nótese que el verbo “canta” es igual a “él/ella canta”. Al comienzo se decía “este es vuestro hijo” y luego, al evolucionar el lenguaje, se empezó a decir “este es su hijo”. Nótese que el “su” de “él/ella” es igual al “su” de “usted”.
            El “vuestra merced” se popularizó en el siglo XVI. Se usaba con tanta frecuencia que muchas personas eliminaban sonidos de este compuesto tan largo. Surgieron en el siglo XVII formas como “vuesanced”, “vuesasted”, “voacé” y, por su puesto, “vuested” y “vusted”, de donde surge “usted”. Posteriormente sobrevivió solamente “usted”.
            Formas colombianas como “vustéd” y “sumercé”. Así mismo, conviene explicar cómo surgió el “usted” de confianza, que se relaciona con el surgimiento de “sumercé”, como lo haré en otro momento.

Monday, May 15, 2017

Ñapa

Versión actualizada según la publicación de El País

En Latinoamérica, un cliente que hace una buena compra no solo espera recibir su ñapa, sino que puede exigirla en caso de no recibirla: “¿Y la ñapa?”.
La palabra “ñapa” se usa en Colombia y en casi toda Hispanoamérica. Se refiere a un pequeño agregado gratis que un vendedor da como compensación al cliente que ha hecho una buena compra. También se utiliza la expresión adverbial “de ñapa”, que sirve para calificar la acción de ofrecer una cosa extra al valor del intercambio comercial.
Por esta vía se han creado numerosos sentidos metafóricos, generalmente sarcásticos, relacionados con la idea de ofrecer algo extra que no se esperaba.
Por ejemplo, se le llama “ñapa” al golpe final que se le da a una persona después de una paliza muy fuerte, o al beso que da una persona al final de una velada romántica en medio del coqueteo.
La palabra “ñapa” se origina en una palabra quechua que significa “ayuda” o “aumento”, según afirma el diccionario de la Real Academia. Una versión más antigua de la palabra es la escritura con “y”, debida probablemente a diferencias de pronunciación de distintas variedades del quechua. El quechua es la lengua que hablaban los indígenas del pueblo conocido Inca en su faceta imperial, que abarcó un territorio que incluía lo que hoy es Perú, Ecuador, Bolivia, parte de Argentina, Chile y Colombia.
Que se use en territorios andinos es comprensible, pues allí tuvo presencia el imperio Inca. Pero la palabra también se usa en el español de México y las islas Caribe, mucho más de lo que abarcó el territorio Inca. Solo pudo haber llegado allá por medio de los mismos colonizadores españoles.
Al ser una palabra indígena, el concepto que da origen es muy probable que también lo sea. Es decir, no solo se extiende un término, sino una práctica comercial y una forma de concebir el intercambio.
Muchas veces en medio del “regateo”, una práctica comercial también hispánica, tal vez proveniente de la cultura árabe, el comprador pregunta: “¿y de ñapa?”, para pedir una cosa extra que lo incentive a cerrar el negocio a determinado precio. Otras veces el comprador ni siquiera espera que se le dé “ñapa”, sino que esta es una sorpresa ofrecida al final de la compra.
A través de la “ñapa”, no solo se ofrece al comprador un incentivo para que reitere futuras compras con el mismo vendedor, sino que se emite un mensaje de agradecimiento y se buscan establecer lazos que van más allá del mero intercambio comercial y que pueden lindar en la amistad. La “ñapa” implica que la compra es una especie de favor con potencialidad de extenderse en una nueva relación humana de cordialidad.
La palabra “ñapa” ha debido transmitirse por tradición oral entre los comerciantes de América. Los colonizadores han debido sentirse fascinados por el concepto de “ñapa” de los indígenas y sus posibilidades comerciales, tanto que se lo apropiaron y lo llevaron a lugares insospechados. Por ejemplo, al francés de Luisiana, en Estados Unidos.
Los españoles fueron los primeros europeos que exploraron la zona de Nueva Orleans, lo que atrajo el interés de los franceses, quienes llegaron desde Canadá por el río Misisipi y colonizaron el territorio entre el siglo XVII y XVIII. Después estuvo bajo el dominio de España a finales del siglo XVIII, para regresar a manos de los franceses, y finalmente ser comprada por Estados Unidos en 1803.
Pues bien, por influencia española, la palabra “ñapa” entró en el francés de Luisiana y Nueva Orleans, junto con la práctica cultural asociada. Los franceses introdujeron la forma compuesta “la ñapa” (con el artículo “la”) y de ahí surgió “lagniappe” como palabra francesa. En francés se pronuncia “lañáp”.
Nueva Orleans fue siempre un eje estratégico de comercio por la confluencia del río Misisipi con el océano Atlántico. La “ñapa” como práctica comercial probablemente ejercía un gran atractivo entre los compradores potenciales, por la idea de recibir una cosita extra.
Hoy en día se conoce la palabra “lagniappe” en el inglés de Nueva Orleans por influencia de los franceses que la aprendieron de los españoles, y se considera un localismo exótico del cual se sienten orgullosos, un valor agregado a su identidad, pero pocos saben que se trata de una palabra de origen indígena.
¿Qué otros significados tiene para usted? Escríbame a lenguaencolombia@gmail.com

P.D.: 
De ñapa les cuento otra información que recibí de un lector. Resulta que su abuela lo enviaba a la tienda a comprar la "parva" y le decía que se acordara de pedir el "vendaje". Pues sí, "vendaje" parece sinónimo de "ñapa". 
"Vendaje" viene del latín "venditus" de donde surgen el español antiguo "venda" y el moderno "venta". Significa "Añadidura, especialmente la que se da como propina o regalo" según el diccionario de la Academia. Entonces, al parecer, sí existía la práctica tradicional hispánica de dar una cosa extra a la venta antes del encuentro con los quechuas. 
Una pregunta que invita a la reflexión es: si existe el término hispánico "vendaje", que podría significar lo mismo que "ñapa", ¿por qué se introdujo el término indígena "ñapa"? Hasta aquí lo dejamos para pensar e investigar.

Sunday, May 7, 2017

Mitos - Español de España

6 mitos sobre el español que usted siempre creyó

Publicado en El País de Cali

Es cierto que el español que hablamos en América proviene de España, pero dos siglos de independencia política nos han distanciado hasta el punto que desconocemos cómo se habla allá en la Península.
Hemos escuchado a músicos españoles famosos como los de Mecano, Alejandro Sanz o José Luis Perales, hemos visto películas del cineasta José Almodóvar o nos hemos topado con algún doblaje español en el bus de Cali a Bogotá. Famoso es el mito según el cual Luke Skywalker, héroe de Starwars o La guerra de las galaxias, fue traducido al español como “Lucas Trotacielos” en algún doblaje.
A pesar de todo, sigue existiendo una gran distancia entre España con respecto a Hispanoamérica, tanto que los hispanoamericanos estamos llenos de creencias falsas sobre el español que se habla en la Península.
            Mito 1: Todos los españoles hablan español
            En España hay hablantes nativos de otras lenguas que no son el español: el gallego, el asturleonés y el catalán, que es la que hablan los jugadores del Barça y la que aprenderán los hijos de Shakira. En España hay regiones muy aisladas donde hay personas que hablan alguna de estas lenguas y no español.
Lo que hoy se conoce como “español” es resultado de una variedad medieval del latín, la que se hablaba en el reino de Castilla o “castellano”. En la Península había otras maneras de hablar latín según la región, como si fueran “acentos” del latín, según la región: en Galicia se formó el gallego; en León y Asturias, el asturleonés; en Navarra y Aragón, el navarroaragonés, que evolucionó en catalán.
Los castellanos lideraron la guerra contra los musulmanes que habían invadido el sur de España en el siglo VIII. Por esta razón, la variedad castellana de latín se extendió al sur de España y también dominó sobre las demás regiones. En el sur de España había otras variedades de latín, pero estas desaparecieron sin dejar rastro.
            Mito 2: El catalán es un acento del español
            Lo anterior nos lleva a desmontar el mito de que el catalán es un dialecto del español. Lo digo porque en una noticia sobre Shakira, de hecho, leí que ella había insultado a un periodista en “acento” catalán.
            El catalán tal vez era un acento del latín en la edad media temprana, pero que se volvió tan diferente de otros que se convirtió en una lengua con derecho propio como el francés, el italiano y el portugués. De hecho, el francés y el italiano también fueron acentos del latín y hoy son lenguas diferenciadas.
            Es cierto que el catalán se parece mucho al español, pero se parece no porque sea un acento del español, sino porque tanto el español como el catalán provienen del latín. El portugués también se parece mucho al español por la misma razón. De hecho, resulta risible, pero muy ofensivo para los catalanes, decir que su lengua es un acento del español.
            Mito 3: Los españoles hablan mejor español que los latinoamericanos
            O alguien puede pensar que el español de España es mucho peor que el de los latinoamericanos, todo depende de la posición política que se asuma. Un latinoamericano a quien le guste mucho la forma como hablan los españoles seguramente tiene un pensamiento más conservador, que esconde un anhelo por volver a ser colonizado; a un latinoamericano que le moleste el acento español, seguramente tiene un pensamiento más progresista y libertario.
            Lo cierto es que los españoles aceptan como formas normales de hablar algunas cosas que suenan mal a un latinoamericano. Por ejemplo, los españoles dicen “cansau” por “cansado” y no suena mal, pero a un latinoamericano esto le sonaría muy informal o incorrecto. Los españoles, además, usan muy poco el pronombre “usted” y prefieren el “tú” incluso en situaciones formales.
            Mito 4: Los españoles hablan todo con una ese carrasposa
            Cuando un latinoamericano trata de parodia el habla española, generalmente lo hace enrollando la lengua para decir las eses y producir un silbido carrasposa en todas ellas. Esa ese especial que usan los españoles en realidad son dos sonidos diferentes: uno, para las palabras que se escriben con “s”, y otro, para las que se escriben con “z” o “ce” y “ci”.
            No es que los españoles tengan tan buena ortografía que hablan como escriben, no. Es que la ortografía moderna se basa en el sistema de pronunciación peninsular. La pronunciación fue primero y luego la ortografía, nunca al revés.
            El sonido para “z” y “ce/ci” se hace poniendo la lengua entre los dientes incisivos y soltando una especie de silbido. El sonido para “s” es el que suena como carrasposo, pero no es en toda España, sino especialmente en el norte de España. En el sur de España la pronunciación de esta “s” es más parecida a la de América. Incluso, en muchas regiones del sur no existe la diferencia con “z”, siendo su pronunciación exacta a la de un latinoamericano.
            Mito 5: Los españoles usan “vos”
            Ese uso de “vos” con “-ais”, “-eis”, “os” y “vuestro” que tanto usamos los latinoamericanos en las oraciones religiosas nos parece tan formal que pensamos que se usa en España comúnmente (además porque pensamos que allá hablan mejor). No es verdad. En España no existe el “vos” en ninguna región, contexto o estilo.
            El uso de “vos” en el discurso religioso proviene de la época medieval en que “vos” sí era respetuoso. En España sí existió, pero este uso respetuoso desapareció porque se volvió informal hacia el siglo XV. Luego, el “vos” respetuoso solo quedó en los textos. Esta tradición textual influenció el discurso religioso y por eso solo en ese contexto se usa “vos” en Hispanoamérica.
            Los españoles sí usaban el “vos” de respeto, pero solo en la edad media. Hoy en día ese uso ya no existe.
            Mito 6: El “vosotros” es más formal que el “ustedes”
            Y como se piensa que en España se usa “vos” en un sentido formal, se piensa también que “vosotros” es también formal. El pronombre “vosotros”, en sí, es un pronombre informal, o sea que se usa para hablarles a un grupo de amigos o a personas de estatus inferior, como un profesor a sus estudiantes. Además, es un pronombre plural, es decir, solo sirve para dirigirse a varias personas. Muchos imitadores del español de España usan “os” y “vuestro” para dirigirse a una sola persona y esto es un error técnico muy básico.

            En conclusión, si alguna vez usted va a parodiar el acento de los españoles, no diga: “Ey, Lucash Trotashielosh, ¿vaish a venir a la nave?”, porque la “c” de “cielos” es diferente de las eses, y los españoles nunca usarían “vais” para dirigirse a una sola persona. Ponga la palabra “tío” y eso sí será buen acento español.